Todos somos miopes cuando vemos por
primera vez.
pero el poeta, miope de mente
y demente
miope de verdades
y sin anteojos de razón
es el único capaz de recrear la
miopía
de su mundo, en la miopía de la
recreación
re-creación, creación póstuma de sus
sentidos,
y ve en un bidet una poseta que se venga
y ve en un anillo un dedal decapitado
y en los postes de luz el termómetro
de la tierra
que a las seis de la tarde más o
menos ilumina la ciudad con luz de fiebre.
Pues hacer poesía no es
problematizar,
Aunque la poeta confundida llegue a
pensar
Que es posible deconstruir un beso
Y que palpita en el fondo de su
corazón el principio ontológico de su razón
Y que se acuesta con seres en vez de
con hombres
Y que su poesía no es recreación sino
reflexión
Y que el reflejo de sus letras son la
respuesta al mundo de lo que es el mundo.
pero te tengo una noticia, poeta
reflector,
si el mundo fuera voluntad y
representación,
te atreverías a quitarte los lentes.
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