Como una frágil bóveda de secretos
revelas las marcas del pasar de otros
sobre tu cuerpo
oculto tras la roída fachada que te
cubre
contando sin cesar las mismas
mentiras una y otra vez
Mis manos dudan al tocarte
pues volarás lejos si te sujeto
débilmente
y te desharás entre mis dedos si lo
hago con fuerza
y sin embargo no hace falta insistir
para penetrar en lo más profundo de
ti
pues te abro como quien abriera
lentamente los portales de su casa
dejando salir el olor más divino
pero a la vez el más sospechoso
el de un libro viejo o el de una
mujer
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